Las mujeres por naturaleza son malas para contar chistes, no es su fuerte, nosotros nos reímos muchas veces por evitar herir sus sentimientos o por lograr llamar su atención y emparejarnos. Ellas nacieron para ser buenas en otras cosas, las cuales no pienso discutir aquí.

Es por eso que cuando dios creo a Sarah Silverman se paso de verga.